La Coctelera

"La fotografia" por Ouka Leele

Mi mirada vuela, siente y sueña los bosque húmedos, las camas de los helechos, el
musgo-dulce-alfombra, las brumas, el olor de las setas sobre la tierra negra? Y me
piden que hable de fotografía ¡si se pudiera fotografiar una caricia! o la luz de la
penumbra del aliento que exhalas, cuando duermes con pestañas-patitas de arañaalas
de ángel.
¿No será acaso la fotografía un enamoramiento lumínico?
Así que no se trataba de fotografiar la belleza observada, vivida, sentida, amada, sino
de vivirla plenamente y guardarla en el archivo verdadero, archivo barato, infinito y
portátil en el que me puedo sumergir en cualquier silencio aunque aparentemente me
rodee el bullicio. Y de allí sacar, componer? bueno, a decir verdad salen de pronto,
cuando ellas quieren. Yo, las dejo, ayudándolas a vivir en la dimensión artística. Es un
lenguaje, un abecedario que sale hacia el mundo, que quiere acariciaros entrándoos
por los ojos y recorrer vuestros seres, hasta el fondo.
Es la fotografía para el enamorado de esta gran obra de arte, un instrumento para
poder acercar la belleza, que se produce en su interior, hacia los demás y poder así
compartirla con ellos. Es la conversación entre enamorados y sólo los enamorados
tienen acceso a ella.
Iba a decir que la fotografía es como una varita mágica, pero no es así, es el
receptáculo de los juegos de esa varita y esa varita se llama?¡LUZ!
Podría quizá abrir el obturador durante horas para fotografiar la oscuridad total y sería
bonito poder capturar el negro más negro. Pero si algún rayito de luz se colara, cual
varita mágica o cincel de escultor, iría dando apariencia a las formas que estaban
todas unidas dentro del negro. Y así, descubrir la bellísima y engañosa ficción de la
separación. Pero, si ese rayito siguiera y siguiera recorriendo lo que a su paso
encontrara y en un exceso lo inundara todo llevándolo hasta el blanco más puro,
volvería así a desaparecer la sensación de separación y llegaríamos de nuevo a la
unidad.
Negra noche oscura y llena de tinieblas.
El amor que movía todas las cosas bellas, el sol y todas las demás estrellas.
El sol, iluminada caricia caliente para nuestra querida tierra.
El sol, la luz.
El cielo, la luz, los dioses? un ensueño.
Sueño, sueño eterno.
¡Hágase la luz! y la realidad me golpea por dentro, algo en el corazón me tiembla.
La luz que reflejan los cuerpos danza dentro de mis ojos, se me clava en las niñas y
dos clavitos negros me sangran muy adentro.
¡Si pudiera contarte lo que siento a través de mis ojos! pero,
¿qué verán los tuyos?
Quizás con un lápiz, dibujando unas líneas, podría hacerte sentir lo mismo que yo
cuando contemplo un árbol.
La primera vez que vi la nieve se me revolvieron las tripas, después, fiel amante, no he
podido dejar de admirarla.
La primera vez que abrí los ojos?
La primera vez que vi tu sonrisa.
La primera vez que vi tantos y cada uno de los milagros que me rodean.
Siempre la primera mirada pura, en este eterno presente instantáneo.
¡La luz!, ¡trabajar con luz!, ¡la luz como instrumento de trabajo!
Después descubrí un aparato, una cámara oscura, que se parecía bastante a un ojo.
Bueno,? sólo en funcionamiento, para nada en su belleza.
Y así, con ese ojo mecánico, descubrí que podía coleccionar trocitos de realidad, que la
luz emanaba de los cuerpos, se quedaba pegada en un trozo de gelatina, cuando la luz,
por sorpresa, la impresionaba.
¡Ahora!? y la luz quedaba capturada. ¡Qué juguetito!
La fotografía es un ojo instantáneo.
Es el recuerdo de la mirada de esta edad humana.
La fotografía eres tú, sí tú. Todos los TÚS que hay fuera de mis ojos.
La fotografía es un rito, para invocar a las musas.
La fotografía es un instrumento para observar la naturaleza.
Es el invento de algún enamorado para conservar el tiempo, del objeto de su amor, en
el tiempo.
La luz se inventa la fotografía.
La fotografía se inventa a los fotógrafos y los maltrata hasta que se rinden a sus pies y
suavemente penetran en sus secretos.
Después, descubrí que con mucha paciencia, algunos colores y un pincel, podía mimar
la realidad capturada, y que acariciándola, acariciándola conseguía copiar los colores
de mis recuerdos.
Y también, que podía acercar una cara, hasta casi tocarla, y alejar unas sillas has lo
mta dejarlas en penumbra.
Resaltaba lo más escondido, pequeño e imperceptible, velaba lo que más luz había
absorbido, y olía el musgo de los bosques en los pliegues de una tela.
Veo, veo
¿Qué ves?
¿Por qué? ¿Porqué sacar de la intimidad algo que sólo allí nace, que sólo allí se
recrea?
Querer revivir, para contar a todos lo que se vive adentro.
A mí me mueve la belleza de lo vivido, esa belleza que quisiera que todo el mundo
conociera conmigo.
Aunque quizá en un principio no es ese afán de compartir lo que me mueve sino
solamente el placer de crear a partir de un intento de repetición de lo ya vivido y de lo
que todavía sólo existe en el mundo de las ideas
¡Si pudiera explicarlo!
Estoy intentando mientras os hablo averiguar el porqué de todo esto, pues si todo
sigue el principio del placer definido como ese amor que mueve el sol y todas las
demás estrellas y gira y gira sin preocuparse nunca de los porqués, a mí tampoco me
interesa averiguarlo.
Esa noche estrellada, fotografía de un universo que fue, que cada noche se nos
muestra y nos envuelve en su precioso misterio ¿tiene acaso alguna razón?
Soy una apasionada amante de la luz

Esa noche estrellada, fotografía de un universo que fue.......

Soy una simple aprendiz

Esa poesía nocturna, bóveda fotográfica podría serviros de explicación
Tal vez...

A mí la fotografía que más me gusta es la que veo dentro, la que todavía no he podido
compartir, la que imagino ahora mismo mientras os lo cuento, la que me lleva a hacer
las que luego os muestro. Todo lo que enseño en forma de obra artística es sólo un
intento, un mero acercamiento.

Porque es la intimidad la verdadera escenografía, la que se vive, la que desborda hacia
adentro y hacia fuera de la piel, no quiero fotografiarla, decidí hace tiempo no usar la
cámara.

Lo que vivo yo sólo existe en mi álbum lumínico ? anímico.

Hay veces que utilizo la fotografía y juego con ella, a ver si voy aprendiendo a usar
menos la cámara.

La intimidad no puedo contarla ni quiero, pero es lo único que conozco y nunca podré
hablar de lo que no conozco.

Me gusta compartir el placer de la luz recorriendo las formas y, como dice mi hija María,
en la oscuridad está la luz y la luz es la belleza.

(fuente)

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