Me encantan estos anuncios.
Y me encanta comprobar que, al no haber Photoshop, la belleza era natural y preciosa. Y si el brillo del pelo era excesivo, no se quitaba, y si la modelo tenía un poquito de bolsas o si un ojo salía un pocio más grande que otro no pasaba nada. ¡Qué gozada! ¿no? (y eso que trabajo con Photoshop y me gusta lo que hace, pero... pero no en todo, todo, todísimo, como lo usan hasta la saciedad ahora, que termina aburriendo).







