Los reyes magos me trajeron la primera temporada de Lost y ahí me enganché. Desde el 6 de enero hasta ayer, cada rato que tenía libre -o muchos, no todos- los he dedicado a ver toda esta historia.
¿Sabéis esa sensación que te entra cuando estás leyendo un libro que te gusta y no puedes parar? pues esa misma pasión me surgió a mí con esta serie. Adoro sentirme así de atraída por algo y disfrutarlo.
Pero, ya al final -es cierto que en este caso "muy al final"- esos "atracones" terminan aburriendo un poco ¿verdad? Los finales de estas sobredosis suelen ser decepcionantes. En este caso, confiaba en que no lo fuera, pero supongo que te gusta tanto, te metes tanto que pones las espectativas muy altas, igual utópicamente altas, y... pues eso, que te columpias. Como en muchísimas películas, he vuelto a notar que los guionistas no tenían ni idea de cómo poner fin a esta historia tan ambiciosa y tan bestial.
Hace un tiempo, hice un par de cursos de guión y si algo resaltaba el profesor es que había que ser sincero -o parecerlo- y coherente con el espectador. Pienso que eso sirve para cualquier tipo de comunicación que quieras que llegue bien a un receptor, ya sea un guión, una novela, o una charla. El que está enfrente no es idiota y si entra en tu juego, has de darle vías y respuestas, hilos de los que poder tirar, y no dejarlo todo inconexo, y que sienta que le están tomando el pelo.
En cualquier trabajo creativo no puedes abrir puertas, puertas y más puertas por las que no se vea nada ni vaya a entrar o salir algo o alguien, porque pierdes espacio y tiempo y se lo haces perder al que te observa intentando entenderte, buscando respuestas a lo que has hecho; respuestas que no va a encontrar porque, sencillamente, no existen. Sí puedes meter algo de adorno, pero sin pasarte. Vamos, que si haces un retrato y cortas un ojo del retratado, que sea porque has querido hacerlo -para resaltar su nariz, por ejemplo-, no porque no te ha cabido en el encuadre, porque entonces te paras y compones de otra forma.
En Lost se han quedado, para mi gusto, muchas preguntas en el aire y algunos temas que no encajan de ninguna de las maneras, aunque intentemos ser muy libres y muy creativos. Una cosa son licencias, que en el el cine puede haber y me parecen válidas, y otra son errores de concordancia en la estructura.
En fin, que la serie era (y es) genial y que en los dos o tres últimos capítulos se la funden un poco. I think. El resto, chapeau. Los actores, brillantes. El rodaje también. Me gustó mucho que dieran tanta importancia a las miradas de los personajes -esos primerísimos primeros planos de los ojos-. Eso es algo que tanto en cine, como en fotografía o pintura, lo veo fundamental, y esta gente también lo sabía de maravilla.
Bueno, en cualquier caso, me ha encantado verla, porque también te hace pensar mucho -es muy filosófica y muy humana, muy de conceptos como la fe, la confianza, el rencor, la aceptación, la toma de decisiones, la soledad, la curiosidad por las cosas, el poder del recuerdo y el olvido...- y tiene unos diálogos, muchos, buenísimos, con unas sentencias geniales ("No confundas las coincidencias con el destino", "¡No me digas lo que no puedo hacer!", "-¿Qué haces ahí parado, sin hacer nada? ... -Hay una diferencia clara entre no hacer nada y esperar"...)

Argumento:
El Lockheed L-1011 TriStar que realizaba el vuelo 815 de Oceanic Airlines, de Sidney (Australia) a Los Ángeles (Estados Unidos), se estrella en una remota isla del Pacífico. Debido a diversos problemas ocurridos durante el vuelo, el avión tuvo que desviar su trayectoria después de haber perdido las comunicaciones. Esto deja a un grupo de supervivientes en una isla en medio de la nada.
Después del accidente, los pasajeros supervivientes se dan cuenta de cuál es su situación, y de que es posible que nadie vaya a rescatarlos en un futuro próximo. Además, desde muy pronto comienzan a observar fenómenos extraños en la isla, y entienden que si quieren sobrevivir van a tener que permanecer juntos. El personaje que inicialmente se erige como líder de esta comunidad es el doctor Jack Shephard. (leer más)



