"Dicen que las últimas cosas de las que se deshace el ser humano es de las cartas. Pese a ser productos sin fecha de caducidad, la importancia de su contenido (una herencia, una declaración de amor...) hizo que durante siglos gente de todas las épocas esperara su llegada con ansiedad.
En los tiempos del e-mail y del Facebook, lo de los envíos postales puede parecer tan vetusto como Miguel Strogoff recorriendo Siberia. Pero no se engañen, las cartas escritas de puño y letra siguen gozando de una salud excelente, y el tratamiento de sus envíos consta de una tecnología que parece recién salida de una estación espacial.
El Centro Automatizado de Correos (CTA) de Madrid, situado en el polígono industrial de Vallecas, es un enorme buzón de 32.000 m2 donde 800 empleados tramitan y expiden a diario cinco millones de cartas. En España hay otros 16 más, pero éste es el más grande y, seguramente, también el más moderno. Imagínese el proceso: un sistema informático identifica a velocidad de vértigo el destino de las cartas y los certificados, leyendo el código postal y la dirección de los sobres, y encajonándolos luego en varias casillas correspondientes a las provincias y códigos postales de todo el país.
El sistema es tan infalible que si el dispositivo no es capaz de leer la letra de las cartas, se obtiene una videofotografía del sobre para su reconocimiento manual, el cual dura, como mucho, 14 segundos, gracias a la pericia de los empleados que se encargan de esta tarea.
Hace muchos años, cuando no se contaba con el apoyo de la informática, estos funcionarios debían expedir todo el correo a mano. Sus compañeros les llamaban "los sabios", porque podían averiguar dónde enviar una carta aunque la dirección estuviera incompleta, "a veces les bastaba con saber el nombre del negocio", cuenta Sánchez, "aunque eso ya no pasa tan a menudo. Eran otros tiempos", apostilla." (leer más...)

Pues muy muy interesante!




3 comentarios
lasrecetasdeteresa
22 feb 2010 | 07:32 PMHola pues si que era bonito cuando estabas esperando noticias de algún amigo que te gustaba y que no llegaba y luego la perfumabas antes de mandársela y la suya la dejabas de bajo de la almohada para leerla mil veces. Que tiempos aquellos tan romanticos. Besitos
lascosasdepepe
22 feb 2010 | 08:17 PMla importancia de un servico público de correos de calidad,, defendamos los servicios públicos.
un abrazo.
martamiraalrededor
24 feb 2010 | 12:49 PMAy, sí, Teresita. A mí me encanta el correo tradicional!!
Besos a ambos!