1. Camille Claudel (1864-1943) & Auguste Rodin (1840-1917)
2. Paula Modersohn-Becker (1876-1907) & Otto Modersohn (1865-1943)
3. Marianne von Werefkin (1860-1938) & Alexej von Jawlensky (1864-1941)
4. Gabriele Münter (1877-1962) & Wassily Kandinsky (1866-1944)
5. Natalia Gontscharowa (1881-1962) & Michail Larionow (1881-1964)
6. Hannah Höch (1889-1978) & Raoul Hausmann (1886-1971)
7. Sophie Taeuber-Arp (1889-1943) & Hans Arp (1886-1966)
8. Sonia Delaunay-Terk (1885-1979) & Robert Delaunay (1885-1941)
9. Georgia O'Keeffe (1887-1986) & Alfred Stieglitz (1864-1946)
10. Frida Kahlo (1907-1954) & Diego Rivera (1886-1957)
11. Lee Krasner (1908-1984) & Jackson Pollock (1912-1956)
12. Ray Kaiser Eames (1912-1988) & Charles Eames (1907-1978)
13. Niki de Saint Phalle (1930-2002) & Jean Tinguely (1925-1991)
14. Else Berg (1877-1942) & Samuel -Mommie- Schwartz (1876-1942)
15. Hilla Becher (1934) & Bernd Becher (1931-2007)
16. Gerda Taro (1910-1937) & Robert Capa (1913-1954)
17. Anna Eva Bergman (1909-1987) & Hans Hartung (1904-1989)
18. Elaine Marie de Kooning (1918-1989) & Willem de Kooning (1904-1997)
19. Florence Leif (1913-1968) & Gordon Peers (1909-1988)
20. Grace Albee (1890-1985) & Percy Albee (1883-1959)
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Robert Capa es el seudónimo de la pareja formada por Ernö o Ernest Andrei Friedmann (Budapest, Hungría, 22 de octubre de 1913 -Thai Binh Vietnam, 25 de mayo de 1954) y Gerda Taro o Gerta Pohorylle (*Stuttgart, Alemania, 1 de agosto de 1910 - †Madrid, España, 26 de julio de 1937).
Gerda Taro: (*Stuttgart, Alemania, 1 de agosto de 1910 - El Escorial, España, 26 de julio de 1937) fue una pionera periodista gráfica de guerra, compañera de Robert Capa, que murió, con 26 años de edad, en un accidente durante la Guerra Civil Española.

Gerda Taro se llamaba en realidad Gerta Pohorylle, y era hija de judíos polacos. A pesar de sus orígenes burgueses, desde muy joven entró a formar parte de movimientos socialistas y obreros. Por eso con la llegada de los nazis al poder, y tras haber sufrido una detención, decidió huir con una amiga a París.
En París conoció por casualidad a Andre Friedman, un judío húngaro que intentaba ganarse la vida como fotógrafo. Gerda y Andre se hicieron novios, y Andre le enseñó a Gerda sus conocimientos de fotografía.
Como no les iban bien las cosas, y no recibían trabajo, se les ocurrió una curiosa idea. Inventarían un personaje llamado Robert Capa, que supuestamente era un reputado fotógrafo llegado de Estados Unidos para trabajar en Europa. Como es tan famoso, vende sus fotos a través de sus representantes: Friedman y Pohorylle, al triple del precio que un fotógrafo francés. Este truco funciona perfectamente y al poco tiempo reciben montones de encargos y por fin ganan dinero.

En 1936 da comienzo la Guerra Civil Española, que marcaría decisivamente a ambos. Se trasladan a España para cubrir el conflicto. Fueron testigos de diferentes episodios de la guerra, y realizaban reportajes que luego eran publicados en revistas como "Regards" o "Vu".
Al principio la marca "Capa" era utilizada indistintamente por ambos. Luego se produjo cierto distanciamiento entre ellos y Andre Friedman se quedó con el nombre de "Robert Capa".
Del trabajo de Gerda en solitario su reportaje más importante fue el de la primera fase de la batalla de Brunete. Gerda fue testigo del triunfo republicano en esta primera fase de la batalla. Este reportaje fue publicado en "Regards" el 22 de julio de 1937 y dio a Gerda un gran prestigio.
Sin embargo poco después las tropas franquistas iniciarían un feroz contraataque, y Gerda decidió volver al frente de batalla en Brunete. Allí Gerda fue testigo de los salvajes bombardeos de la aviación del bando nacional, y realizó muchas fotografías, poniendo en riesgo su vida. En aquel infierno murieron miles de republicanos y finalizó en derrota.
Gerda Taro perdió la vida en un accidente durante el repliegue del ejército republicano. Gerda se subió al estribo del coche del General Walter (miembro de las Brigadas Internacionales). En un momento dado, unos aviones enemigos volando a baja altura hicieron que cundiera el pánico en el convoy y Gerda cayó al suelo, tras una pequeña elevación del terreno. En ese momento un tanque republicano entró marcha atrás al camino saltando la elevación tras la que se encontraba Taro y cayendo sobre ella. La cadena del carro de combate la destripó, por lo que fue trasladada urgentemente al hospital inglés de El Goloso de El Escorial. Allí murió pocas horas después, en la madrugada del 26 de julio de 1937, seis días antes de cumplir 27 años. Su cuerpo fue trasladado a París, donde recibió todos los honores como una heroína republicana.

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Robert Capa (Ernö -Endré- Friedmann), nació en la ciudad de Budapest, en el seno de una familia judía con buen pasar económico. Su madre una diseñadora de modas y su padre un pensador intelectual con influencias aristocráticas. En Hungría, en esos tiempos, era costumbre pertenecer a un círculo, ya fuera artístico o político, y Endré, que no fue una excepción, entró a dichos círculos, donde era tradición poner sobrenombres. Así fue como recibió el apodo de Bandi.

Condenado en su adolescencia a vivir vagando por la ciudad por la instauración del taller de sus padres en la casa, después de que éstos perdieran el local a raíz de la depresión económica de 1929. En estas andanzas conocería a una de las mujeres que más influyó en su vida, y se puede decir que, si no hubiera sido por ella no habría llegado a ser un gran fotógrafo. El nombre de esa mujer era Eva Besnyo, quien desde muy joven tuvo un gran interés por la fotografía. Eva era una de esas personas a las que le parecía más productivo tomar fotografías que hacer sus deberes escolares. En su juventud ya tomaba fotografías con su cámara Kodak Brownie. Ella y su especial gusto por este arte motivaron el primer contacto de Endré con la fotografía.
Endré era muy solicitado por sus amigos, ya que se caracterizaba por ser un joven generoso y leal con sus amigos.
Ya, hacia sus florecientes diecisiete años y esperando terminar su vida escolar, Endré conoce a una de esas personas que moldearían su vida, uno de esos buenos amigos que emprendían sus senderos, con excelentes consejos, apoyo económico oportuno, conexiones apropiadas, sugerencias artísticas y concepciones acerca de la vida. Este ilustre personaje se llamaba Lajos Kassak, quien, con tendencias socialistas, se decidió a ayudar a cualquier artista con corrientes constructivistas. Dio a conocer la fotografía como un objeto social mostrando las injusticias del sistema capitalista y presentando trabajos en sus seminarios como los de Jacob Riis y Lewis Hine.
En 1929 la situación política iba de mal en peor con la imposición de un gobierno fascista en el Hungria, lo que obligó al joven Endré a salir del país junto a la gran masa de jóvenes que se sentían presionados por la falta de un gobierno democrático y garantías económicas.
A los 18 años abandona Hungría, entonces ya bajo un gobierno fascista. Tras su paso por Alemania, viaja a París, donde conoce al fotógrafo David Seymour quien le consigue un trabajo como reportero gráfico en la revista Regards para cubrir las movilizaciones del Frente Popular.
Entre 1932 y 1936, tratando de escapar del nazismo, Ernest Friedmann, viviendo en Francia, conoce a la fotógrafa alemana Gerda Taro (Gerda Pohorylle) que acabaría siendo su novia. Para tratar de aumentar la cotización de los trabajos de la pareja a menudo rechazados, inventan el nombre del fotógrafo norteamericano Robert Capa, seudónimo utilizado indistintamente por ambos. Este hecho constituye la base de la polémica sobre quién de los dos tomó en realidad algunas de sus fotografías más relevantes.
Al estallar la Guerra Civil Española en julio de 1936, Capa se traslada a España con su novia para cubrir los principales acontecimientos de la contienda española. Implicado en la lucha antifascista y con la causa de la República, estuvo presente, desde ese lado, en los principales frentes de combate, desde los inicios en el frente de Madrid hasta la retirada final en Cataluña.

Siempre en primera línea, es mundialmente famosa su fotografía Muerte de un Miliciano, tomada en Cerro Muriano, en el frente de Córdoba, el 5 de septiembre de 1936. Reproducida en la mayoría de los libros sobre la Guerra Civil, su autenticidad ha sido puesta en cuestión por diversos expertos. A pesar de que un historiador local de Alcoy puso nombre al miliciano, Federico Borrell García, miliciano anarquista, el documental La sombra del iceberg (2007) niega tal atribución con testigos, médicos forenses y documentos del archivo local de Alcoy. Asimismo, muestra lo inconsistente de dicha tesis y aporta nuevas fotos de la secuencia del miliciano que avalan la tesis de la puesta en escena, así como la posibilidad de que la instantánea no la tomara Capa sino su mujer. En enero de 2008 se encontró, según la CNN, una valija perdida por Capa donde están innumerables negativos de tomas que efectuó en la Guerra Civil Española; un tesoro de incalculable valor histórico. Según un artículo publicado en la web de El Periódico, queda de manifiesto que dicho set de fotografías fueron tomadas a 10 kilómetros del frente, en la localidad de Espejo, donde tenían en esas fechas las tropas republicanas su cuartel general de acuerdo al periódico.
Durante la retirada del ejército republicano en la batalla de Brunete, en julio de 1937 Gerda Taro muere al frenar el coche en cuyo estribo viajaba, caer y ser arrollada por el tanque que el conductor intentó evitar. En este tiempo, Capa cubrió también diferentes episodios de la invasión japonesa de China, ya en los prolegómenos de la II Guerra Mundial.

Durante la II Guerra Mundial, está presente en los principales escenarios bélicos de Europa, así desde 1941 a 1945 viaja por Italia, Londres y Norte de África. Del desembarco aliado en Normandía, el 6 de junio de 1944, el famoso día-D, son clásicas sus fotografías tomadas, junto a los soldados que desembarcaban en la propia playa denominada Omaha en la terminología de la operación. Plasmó asimismo en imágenes la liberación de París. Huston Hu Riley fue el fotógrafo que retrató ese momento. Con motivo de su trabajo durante este conflicto, fue galardonado por el general Eisenhower con la Medalla de la Libertad.

En 1947 creó, junto con los fotógrafos Henri Cartier-Bresson, Rodger, Vandiver y David Seymour, la agencia Magnum Photos, donde Capa realizó un gran trabajo fotográfico, no solo en escenarios de guerra sino también en el mundo artístico, en el que tenía grandes amistades, entre las que se incluían Pablo Picasso, Ernest Hemingway y John Steinbeck.

(arriba: Matisse; abajo: Picasso)
En 1954, encontrándose en Japón visitando a unos amigos de antes de la guerra, fue llamado por la revista Life para reemplazar a otro fotógrafo en Vietnam, durante la Primera Guerra de Indochina. En la madrugada del 25 de mayo, mientras acompañaba a una expedición del ejército francés por una espesa zona boscosa, pisó inadvertidamente una mina y murió (a los 41 años de edad), siendo el primer corresponsal americano muerto en esta guerra y terminando así una azarosa vida profesional, guiada por una frase que popularizó: Si tus fotos no son lo suficientemente buenas es que no te has acercado lo suficiente.
Fue, posiblemente, el más famoso corresponsal gráfico de guerra del siglo XX.

Una de las 3 cajas con los negativos perdidos de Robert Capa (© Tony Cenicola / The New York Times)
Un artículo interesante:
"Robert Capa aceptaba perder en el juego a cambio de ganar en el amor. Vivió con la intensidad de un apostador compulsivo. En 1954, a los 40 años, tomó en Vietnam su última fotografía y fue arrasado por la metralla. Su excepcional trato con la fortuna había terminado. En esa carrera marcada por el peligro, salvar el pellejo nunca fue tan importante como salvar los negativos.
En 1940, tres cajas con 127 rollos de la guerra civil española llegaron a manos del general mexicano Francisco Javier Aguilar González, que era diplomático en Francia. No se sabe quién se las confió. México había dado asilo a los republicanos españoles y se aprestaba a recibir prófugos de la segunda guerra mundial. El general ayudaba a recuperar objetos perdidos en el naufragio de la historia. Alguien juzgó que debía hacerse cargo de los negativos tomados en España por Gerda Taro, David Seymour (Chim) y Robert Capa.
Durante casi 70 años las cajas sufrieron los avatares del exilio. Los especialistas las dieron por perdidas. En el 2001 Richard Whelan publicó Robert Capa. The Definitive Collection. El archivo del fotógrafo parecía cerrado. Whelan murió a fines del 2007. Su correo electrónico tenía un mensaje que no llegó a leer. Provenía de México y lo enviaba la curadora y cineasta Trisha Ziff. Algo insólito había ocurrido: tras 70 años, más de 3.000 negativos, muchos de ellos de Capa, volvían a la luz.
EL HALLAZGO / Ziff dio con las cajas a través de los descendientes del general Aguilar González, hombre colorido que peleó en la Revolución bajo las órdenes de Pancho Villa y fue diplomático en el Lejano Oriente y Francia. Su familia conocía sus proezas como jinete (domó un caballo para la hija de Hirohito) pero ignoraba que había salvado un excepcional pasaje de la fotografía. Es posible que también él ignorara el alcance de esos negativos y los conservara como una muda obligación hacia el pasado.
A principios de los años 90, ya muerto el general, sus familiares vendieron su casa y encontraron tres cajas a las que tardaron en dar importancia. Ahí estaban las fotografías de Capa, Chim y Taro.
Las obras pertenecen a los herederos de los fotógrafos y deben ser conservadas en condiciones especiales. En consecuencia, en diciembre del 2007 fueron enviadas al Centro Internacional de Fotografía de Nueva York, fundado por Cornell Capa, el hermano de Robert Capa, aún vivo. «Los negativos despedían un aroma a nitrato pero están en muy buen estado », afirma Ziff.
«¡Es como encontrar el Santo Grial!», comenta Brian Wallis, director del centro: «Conocíamos 500 fotos de Capa de la guerra civil y ahora tenemos unas 3.500. Tardaremos en establecer cuáles fueron tomadas por Capa, Taro o Chim, pero al fin tendremos el panorama completo de lo que hicieron en la guerra civil», añade.
Los tres fotógrafos reunidos en la caja cayeron en frentes de guerra (Taro, en España; Chim, en Suez; y Capa, en Vietnam). «Si la foto no funciona, no estás suficientemente cerca », afirmaba Capa. Cada una de sus imágenes sobrevivió de milagro y padeció los descuidos con que se trata un material urgente (un precipitado laboratorista arruinó su trabajo más intrépido, nada menos que el desembarco en Normandía).
EL LEGADO FOTOGRÁFICO / Para proteger su obra, Chim y Capa fundaron la Agencia Magnum en compañía de Cartier-Bresson. Tenían una clara idea de la conservación de negativos, pero no pudieron hallar los de la guerra civil.
Chim viajó a México en el Sinaya para cubrir el desembarco de los refugiados españoles y Capa estuvo en el país en 1940. No se sabe si buscaron ahí las fotos de España o si hablaron del tema con su impresor, Emerico Weisz, quien vivía en México, casado con la pintora Leonora Carrington. «Mi hipótesis es que pensaron que eso se había perdido para siempre y dejaron de buscarlo», comenta Wallis. ¿Quién podía suponer que el tesoro se había salvado gracias a un mexicano?
«Aquí se narra la historia del exilio -comenta Ziff-. Estos negativos son refugiados; aparecieron en México por una razón política, el asilo que se dio a los perseguidos; por eso es tan importante que se haga una exhibición aquí». Wallis coincide: «México jugó un papel crucial en esta historia: fue el sitio de refugio para una Europa que se desgajaba; es muy importante que las fotografías se muestren en México y en España».
Entre los negativos hay pocas fotos íntimas. En una de ellas, Gerda duerme con el pijama de Capa. ¿En qué soñaba? La pregunta es ya incontestable. Queda el otro sueño, el de las fotos que se salvaron y hablan de la sinrazón de la guerra. Tres rebeldes murieron para transmitir ese mensaje. Sus imágenes no dejan de luchar." (fuente)

Y otro artículo muy interesante al respecto:
"Encontraron 3.000 "perdidos" de Robert Capa, David Seymur y Gerda Taro
Unos 3000 negativos de autoría de Robert Capa, David «Chim» Seymour y Gerda Taro, que hasta hace poco se los consideraba perdidos para siempre, los encontraron en México después de una historia de película:
Ocurrió que en 1939 Robert Capa escapó de Francia a Estados Unidos, para no ser internado por simpatizar con partidos de izquierda. Pero en su estudio, en París, quedaron sus archivos de negativos tomados en la Guerra Civil Española.
Luego, estando en Estados Unidos pidió a su amigo Imre Weisz que resguardara sus negativos ante el avance de las tropas alemanas. Pero Weisz fue detenido y llevado a un campo de concentración.
Y de alguna manera este archivo de negativos fueron a parar a manos de un general mexicano: Francisco Aguilar Gonzalez, que estaba de diplomático en Francia.
Y hasta 1995 ese trabajo de Capa parecía perdido, hasta que un sobrino del general Aguilar se contactó con International Center of Photography porque luego de ver una exposición de fotógrafías de la Guerra Civil española supuso que las imágenes que contenían esas cajas de negativos eran autoría de Robert Capa.
Pero después de varias citas no se pudo comprobar la existencia de dichos negativos, porque el sobrino de Aguilar no se presentaba a las citas.
Finalmente el cineasta Trisha Ziff (que se encuentra viviendo en México), ayudó a localizar a los negativos. Y finalmente el propietario los llevó personalmente a Nueva York.
Entre los negativos hay fotografías inéditas de Federico Garcia Lorca, Ernest Hemingway y "el negativo de una de las fotos más famosas de David Seymour, la de una mujer mirando al orador en un mitin mientras amamanta a un bebé" (Microsiervos).
También se habla de que habría posibilidades que entre los negativos se encuentre el original de la conocida y muchas veces puesta en juicio por su autenticidad, a la fotografia de "La Muerte del miliciano", que hasta ahora fue copia de papel."



