La Coctelera

sobre los inicios...

Que los inicios en todo son algo importante, eso es de cajón de madera de pino.
Que la primera frase -o dos primeras frases, o primer párrafo- de una novela es "vital", no lo tengo tan claro. Que es algo para ser muy cuidado, sí, pero considero que no definitivo para seguir avanzando en el relato. Es como si te presentan a alguien y suelta una frase o muestra un comportamiento ingeniosos, pues mira qué bien, qué gozada, y eso te generará un interés inmediato y especial por saber más de esa persona. Pero si te presentan a un "soso" pues igual -según cómo estés de estado de ánimo, eso sí-, pues igual piensas "uhmmm... qué ocultará tras esa actitud" y eso también es un incentivo de avance. Puede ser.

Las novelas, como los cuentos y los relatos, tienen una estructura. Una estructura que se ha de seguir y respetar, como no podríamos hacer un túnel, un puente o un edificio que no se cayera en un telediario sin un cálculo estructural preciso. Aunque no se note. Lo ideal es que no se vean los cimientos, pero que estén ahí. La estructura básica de una novela es el planteamiento, el nudo y el desenlace.

He leído un artículo interesante sobre los inicios en las novelas y me traigo parte de lo que aporta el autor y de los comments de los lectores.

Veamos ejemplos preciosos de inicios de ese planteamiento:

El de Cien años de soledad, de García Márquez

"Muchos años después, frente el pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo".

El de Ana Karenina, de León Tolstoi:
"Todas las familias felices se asemejan; pero cada familia infeliz es infeliz a su manera".

El de Pascual Duarte, de Cela.
"Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo".

“Scaramouche" de Sabatini
"Nació con el don de la risa y con la sensación de que el mundo estaba loco. Y ese fue todo su patrimonio".

El de Corazón tan blanco, de Javier Marías:
"No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados".

El de La metamorfosis, de Kafka:
"Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto. Hallábase echado sobre el duro caparazón de su espalda, y, al alzar un poco la cabeza, vio la figura convexa de su vientre oscuro, surcado por curvadas callosidades, cuya prominencia apenas si podía aguantar la colcha, que estaba visiblemente a punto de escurrirse hasta el suelo. Innumerables patas, lamentablemente escuálidas en comparación con el grosor ordinario de sus piernas, ofrecían a sus ojos el espectáculo de una agitación sin consistencia".

El de El extranjero, de Camus:
"Mamá murió hoy. O tal vez ayer, no lo sé. Recibí un telegrama del asilo 'Madre fallecida. Entierro mañana. Sentidas condolencias'. Eso no quiere decir nada, tal vez era ayer."

El de Pedro Páramo, de Juan Rulfo:
"Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera".

George Orwell, Rebelión en la Granja
“El señor Jones, propietario de la Granja Manor, cerró por la noche los gallineros pero estaba demasiado borracho para recordar que había dejado abiertas las ventanillas”.

Alejandro Dumas, El Conde de Montecristo
“El 24 de febrero de 1815, el vigía de Nuestra Señora de la Garde hizo la señal de costumbre, de haber divisado los tres mástiles del bergantín Faraón, procedente de Esmirna, Trieste y Nápoles”.

Roald Dahl, Mi tío Oswald
“Empiezo a sentir, una vez más, el impulso de saludar a mi tío Oswald”.

Pérez Reverte en El capitán Alatriste:
“No era el hombre más honrado, ni el más piadoso, pero era un hombre valiente..."

Pérez Reverte en La reina del Sur:
"Sonó el teléfono. Y supo que la iban a matar..."

Muy buenos todos!!!
Y en uno de los comentarios,
Singermorning aporta uno magnífico. Reproduzco textual también:

>>Uno imprescindible, monumental, excepcional, brillante, irrepetible, profundo, sonoro, prácticamente un poema:

"Lolita, light of my life, fire of my loins. My sin, my soul. Lo-lee-ta: the tip of the tongue taking a trip of three steps down the palate to tap, at three, on the teeth. Lo. Lee. Ta.
She was Lo, plain Lo, in the morning, standing four feet ten in one sock. She was Lola in slacks. She was Dolly at school. She was Dolores on the dotted line. But in my arms she was always Lolita."
Vladimir Nabokov – Lolita

(Aunque sigue siendo brillante, la versión traducida* pierde ritmo, sonoridad y también alguna cosa más de las que Nabokov logró condensar en sólo dos párrafos:

"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas, pecado mío, alma mía; la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes: Lo-li-ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba derecha, con su metro cuarenta y ocho de estatura, con un pie enfundado en un calcentin; era Lola cuando llevaba puestos los pantalones; era Dolly en la escuela; Dolores cuando firmaba; pero en mis brazos fue siempre Lolita"

*Traducción sacada de Wikiquote, desconozco la fuente original)<<

Luego ampliaré con algunos de los inicios que a mí me han llamado la atención pero, de entrada, diré que uno de los que más me impactaron fue éste:

"Soy joven, rico y culto; y soy infeliz, neurótico y estoy solo".
Bajo el signo de Marte (Fritz Zorn)

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(continuará... *!*)

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