Ya entiendo esa entrega del ama de casa
Hoy sábado me he levantado tarde, no había nadie en casa. Ni maridos ni hijos. Silencio. He bajado a desayunar, pero antes he recogido un poco la habitación de mis enanos. Se habían ido corriendo a un torneo de no-sé-qué y todo como un campamento indio. Habían hecho sus camas pero de tal modo que parecía que había alguien bajo los edredones.
Mueca mía de ¡qué estilazo haciendo camas!
Después he ido a su estudio. Estaban todos sus libros y cuadernos apilados. Me he puesto a hojearlos y ojearlos. No tienen las letras más perfectas del mercado pero a mí me encantan, porque son suyas y muy muy personales. Caracteres de puro carácter. Se lo he de decir, aunque seguiré insistiendo en que la escritura es algo para comunicarse y lo suyo parecen jeroglíficos de otro planeta. En fin...
Una sonrisa mía.
Después ya he ido a la cocina. En las escaleras me encuentro dos bolsas de deportes tiradas y las agarro para ver qué hay que lavar del batiburrillo de ahí dentro. Ayyyy, ¡qué desatres! (pienso).
Segunda sonrisa.
Entro en la cocina con la ropa para lavar. Bote de Cola-Cao, migas por todas partes, servilletas sucias, las tortugas mirando al cielo a ver si les cae algo, vamos, sin comida... ¡la perra!... voy al baño donde duerme la perra y la pobre ahí con la vejiga a punto de estallar!! la saco al jardín corriendo y dándola besitos de qué buena eres... su comida... gracias. Pobre, estaba hambrienta.
Sonrisa de nuevo.
Uy, esa planta necesita agua. Manguera. Ya. Hala, bonita, a crecer.
Satisfacción.
Vuelvo a la cocina, me como un yogourt, me pongo un café. Mientras, empiezo a meter ropa en la lavadora. Van con uniforme en el colegio y si no lo lavo hoy y luego a la secadora, el lunes no querrán ponerse otros pantalones. Sus camisas... Son unos maniáticos... ¡como su abuelo!
Ya casi suena mi nueva sonrisa...
Bueno. Ahí me he quedado pensando y lo he entendido. He entendido ese amor y esa entrega, tan sin billete de vuelta, que siempre me ha sorprendido -¡y hasta sacado de quicio!- de las amas de casa. Es amor, sólo amor. Unido a su labor. Cuando está ausente una persona a la que quieres, parece que la quieres más. Esas ausencias diarias (de niños al colegio, maridos al trabajo...) son las que hacen de nuestras amas de casa unas auténticas osas defendiendo su guarida, limpiándola, lamiéndola, comprando víveres, para cuando llegue la camada encuentre todo a su gusto y se sientan bien. Ya lo hacía el hombre primitivo. Ahora lo está asumiendo también el hombre moderno. Los Rodriguez. ¡Qué gracioso ese nombre! Lo que no soporto es lo de housewife ("casa-esposa"; sí, esposada a casa, quiere decir). Bueno, ya hay muchos househusbands, amos de casa, amas de casa... uhmmm... amas de casa me sigue sonando a amas de llaves o amas de cría... un tanto-tonto retro el tema.
Ah! otra observación: creo que mis sonrisas son mucho también debidas a que es algo excepcional. Si lo tuviera que hacer todos los días, me volvería la cascarrabias más cascarrabias de este mundo. Rollo ama de llaves de Rebecca o, no tan mala, quizá más perro ladrador Srta. Rotenmeyer.
Y encima que venga luego la lista ejecutiva agresiva gilipollas a decirles:
- Ah, ¿tú no trabajas? (que podría traducirse como o que es inútil o poco preparada, o vaga, o acomodaticia o Maruja o...)
- Pues no, bonita, no trabajo FUERA de casa. Pero a lavar, planchar, cocinar, limpiar polvos, baños, detritus, basuras... ¿cómo lo llamas? No, no trabajo. Sólo me dejo la piel cada día. Y literal. A base de lejía Conejo, ¿conejo? sí, eso, lejía, ¡coño!.








bruxana dijo
Hola Marta:))
Aunque no tengo ni marido (ó similar) ni niñ@s (bueno, ni tortugas en la actualidad ni perra), te entiendo perfectamente. Entiendo la sensación...
Siempre he sido de las que, a la hora de tener que preguntar a una mujer por su estado "activo" (por mi trabajo, debía preguntar esas cosas a menudo), siempre, siempre la pregunta era "¿trabajas fuera de casa?" ó "¿tienes ingresos por trabajo?". Nunca "¿tú trabajas?" porque soy plenamente consciente de que las cosas de casa no se hacen solas y (salvo excepciones como la que constituye mi cuñadissssima, que no da palo al agua tampoco en casa) lo habitual es que "le toquen" al lado femenino de la pareja, sobre todo si no "sale a trabajar" ó lo hace a jornada parcial.
Curiosamente, cuando esa pregunta la hacía un hombre (en mi empresa los hubo), la pregunta sí era "¿tú -usted- trabaja's?" Obviamente, el machito preguntador iba a mesa puesta a mediodía, dejaba la camisa en el suelo y ésta reaparecía en su percha perfectamente lisa y perfumada y los fines de semana "son para levantarse tarde y vaguear frente a la tele".
De momento, no conozco nungún "amo de casa" en el sentido de que su pareja salga a ganar para las habichuelas y la hipoteca y él se haga cargo de la intendencia y los niños/animales/plantas a tiempo total. Sí a hombres solteros en edad de merecer que trabajan y luego en casa se preparan la cena, ponen lavadoras de cosas que luego a veces hay que dar un repaso con la plancha y los sábados aspiran la alfombra y quitan el polvo (uno de mis hermanos, sin ir más lejos). Y, como decía, el caso único del otro: trabaja en la calle levantándose a las 6 y regresando a las 7 de la tarde "como pronto" y tiene que bañar al niño, preparar la cena, la comida del día siguiente, limpiar el fin de semana, dar de comer a peces y periquitos... No, no es viudo ni su legítima trabaja fuera de casa: ella es una vaga y le cansa ir de la cama al sofá. A mí también me cansaría esa inactividad, ahora que lo pienso...
Feliz fin de semana como "ama de casa" y enhorabuena a tu familia por tenerte... y a tí por tenerlos.
Besos:))
15 Diciembre 2007 | 05:24 PM