La Coctelera

Julia Margaret Cameron (fotógrafa, 1815-1879)

A mediados del siglo XIX, Inglaterra constituía un imperio que se extendía sobre la cuarta parte de la superficie terrestre, conservando el liderazgo mundial por su actividad económica y su flota naval.

Victoria I, reina de ese territorio, había asumido el trono en 1837 y durante todo su reinado, finalizado con su muerte en 1901, imprimió un sello particular que dio a ese país las características de su consabida "flema inglesa". Paradójicamente, en una sociedad dirigida por una mujer, el protagonismo masculino era excluyente. La condición femenina, sometida a las exigencias culturales, ocupaba un papel secundario.

Dentro de este panorama, una mujer ocupa un espacio muy importante en el mundo de la fotografía. Su nombre: Julia Margareth Cameron.

Nacida en Calcuta, territorio perteneciente al Imperio Británico en esa época, en 1815. Se casa con un prestigioso jurista inglés que le brinda una acomodada situación familiar y accede a la fotografía por casualidad, cuando un hijo suyo le obsequia como regalo de cumpleaños una cámara fotográfica.

Así, y con casi cincuenta años, Cameron descubre un pasatiempo donde va a volcar toda su pasión y entusiasmo. Su producción fotográfica, basada esencialmente en retratos, denota su enorme sensibilidad y su feroz persistencia de aficionada.

Combatida en su época por su particular manera de hacer sus enfoques, nunca se dejó llevar por la crítica y las acusaciones de sus contemporáneos. A sus fotografías les falta luz, pues sólo aplicaba una pobre luz cenital.

En su casa de campo montó su estudio fotográfico en un viejo gallinero, y su cuarto oscuro fue un depósito de carbón.

La London Photographic Society no la admitió en su academia por considerar que sus encuadres, el aspecto "flou" de sus imágenes y los materiales que utilizaba eran deficientes. Estos detalles constituyen el carácter particular de sus obras. Pero Cameron siguió adelante. Cuando se la censuró por su "fuera de foco", ella respondió: "¿Y quién puede asegurar cuál es el enfoque correcto?". Su elevada posición social y económica le permitió mantenerse fiel a sus principios estéticos con más vehemencia que otros colegas.

Sus composiciones alegóricas, propias del gusto romántico de la época, logradas tras perseguir denodadamente a sus retratados (célebres algunos) dan cuenta de la influencia del pictorialismo que en esos momentos se desarrollaba en la pintura.

Entre sus modelos preferidos, podemos citar al poeta inglés Alfred Tennyson, al científico Charles Darwin y a Alice Lidle (la musa inspiradora de Lewis Carroll), quienes se sometían a las enormes exigencias que la Sra. Cameron les proponía.

Apasionada por naturaleza, falleció en 1879 en Ceilán, donde se retiró a pasar sus últimos años (siempre con su cámara en la mano), sin que nadie valorase su producción fotográfica.

Su obra fue reivindicada muchos años después y su recuerdo evocado por su sobrina nieta: la escritora Virginia Wolf.

(Fuente)

3 comentarios

  • La segunda y cuarta fotografía me parecen ! BELLISIMAS !!!

    Me gusta, Marta cómo comentas detalles valiosos de su vida...
    Su pasión por la fotografía ...
    su gallinero-estudio...
    Su virtuosismo...
    " cómo siempre...llegar demasiado pronto y no ser valorada..."
    Y el detalle de ser tía-abuela de Virginia Wolff...
    Genes... ¿ Es posible...?
    MUY BUEN POST !!!

    Un abrazo

  • Kristy, los comentarios no son míos. Los encontré y me encantaron y los puse. A mí también me parecen bellísimas esas fotografías.

    - la 1ª es ella
    - la 2ª es un retrato de Herbert Duckworth, madre de Virginia Wolf, (realizado en 1867)
    - la 3ª es una joven desconocida
    - la 4ª es su hija Julia y la 6ª su nieta Florencia.

    Es muy interesante, sí. ¿Y genes? igual he pensado yo. Y creo que algo de eso puede haber...

    Un abrazo,
    Marta.

  • Si es que... de tal palo tal astilla... y en ocasiones el talento se lleva en la sangre.... En otras no, y habla la voz de la experiencai. Mi madre genial y sus hijos... ná de ná. En fin, que la vida no es justa y nadie lo ha contradecido.

    Gracias por publicar esto y darme a conocer a esta mujer. Voy a ver si la investigo un poquito más.

    Besos!

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