La Coctelera

Ya no sabemos ni lo que es bello o no...

Este chico de la foto es uno de los mejores violinistas del mundo. Se llama Joshua Bell.

Pues bien, hace un par de meses, el diario The Washington Post realizó un interesante experimento. Hora punta en el metro neoyorquino, un chico interpreta piezas magistrales con su stradivarius de 1713. Nadie se para. Es él. Es Joshua Bell. Pero nadie lo valora. Es un muchacho que intenta ganarse algo de dinero en el metro. La gente no tiene tiempo para valorar la belleza de su música.

¿Sorprendente, no? Y más sorprendido se quedó él, que después decía: "Era una sensación extraña, la gente me estaba... ignorando. Por otra parte me sentía extrañamente agradecido cuando alguien me tiraba a la funda del violín unos centavos".

Aquí la noticia completa.

Sin desperdicio, desde luego. Esto nos tiene que hacer meditar un poco.

5 comentarios

  • Es muy curioso...lo que hace el marketing. Llega a ser eminen (como dicen en theorangemarket.com) y se paraba la ciudad.

    Mi enhorabuena por el blog, tienes un nuvo visitante!

    Un saludo

  • Joshua no estaba en el lugar adecuado, ni el momento adecuado, ni era su público.... esto nos pasa a todos incluso los que no somos
    -nadanadienunca-
    El azar no es caprichozo... aunque lo parece...
    Raúl

  • Yo creo que Joshua Bell sí estaba en el lugar adecuado, en el momento adecuado, y sí podía ser perfectamente su público.... y esto no nos pasa a todos. Fue un experimento fuera de lo corriente con un hombre fuera de lo corriente, un hombre que toca el violín como los ángeles.

    Y no es un tema de azar, Raúl, es un tema de estupidez humana.
    Así lo veo yo.

    Marta.

  • La estupidez humana lo ha ignorado, eso mismo quería decir, gracias por explicarlo mejor.
    Un saludo.
    Raúl.

  • Estoy de acuerdo
    La estupidez humana se manifiesta de muchas maneras.

    Una de ellas es la falta de sensibilidad.
    Un saludo

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