Parece ser que Blancanieves sí existió

Blancanieves fue una condesa. Los siete enanitos eran niños que trabajaban en las minas de su familia.
Blancanieves, la novia de Felipe II.
Un historiador dice que la envenenaron para que no se casara con él.
(por MIGUEL MIELGO, ESPECIAL PARA EL MUNDO)
AARHUS (DINAMARCA).- La bondadosa Blancanieves no es fruto de la imaginación de dos literatos alemanes de finales del siglo XVIII. Existió y fue novia de Felipe II. Así lo asegura un historiador germano, llamado Eckard Sander, que ha descubierto quién inspiró a los famosos hermanos Jacob y Wilhelm Grimm cuando escribieron su mundialmente célebre cuento de «Blancanieves y los siete enanitos».
Según Sander, Blancanieves era una joven condesa llamada Margarethe Von Waldek y, en realidad, vivió en Alemania en la primera mitad del siglo XVI, en la misma época en la que el entonces príncipe vallisoletano viajaba por esta zona del continente para conocer los límites de su futuro reino.
Al parecer, Margarethe era una mujer de una belleza extraordinaria y murió envenenada por intrigantes de la corte del imperio, que evitaron así que se casara con Felipe II.
Sander no ha precisado si el envenenamiento se produjo con una manzana o se utilizó algún otro brebaje.
Lo cierto es que el rey español, de facciones nobles, ojos azules y pelo rubio, en su juventud tuvo fogosas pasiones, si bien las rodeó de tal recato que los historiadores no tienen seguridad de sus consecuencias.
Era un joven introvertido al que casaron a una edad muy temprana con su prima María de Portugal, que murió poco después al dar a luz. Posteriormente, por motivos políticos, su padre, Carlos V, le obligó a contraer matrimonio con una tía suya once años mayor que él.
Puede ser que fuera por entonces cuando Felipe II, hombre inteligente y aficionado a la belleza, tuviera una apasionada «historia de amor» con la condesa alemana, truncada por intereses «políticos».
Lo que sí parece fantasía de los Grimm es el hecho de que Felipe II «reviviera» a Margarethe con un beso, pues está probado que tras viajar en su juventud por Flandes y Alemania volvió a la Península y no volvió a salir de ella.
Los siete enanitos de la famosa historia también existieron, según Eckard Sander. Afirma que eran niños desnutridos y envejecidos que trabajaban en las minas de hierro de las propiedades de los Von Waldek. Debido a su pobreza, vestían largos abrigos y gorros muy parecidos a los que aparecen en la película de Walt Disney que llevó el cuento de Jacob y Wilhem a la pantalla.
Sander dice que a la condesa le gustaba jugar con estos niños de rostro envejecido por culpa del trabajo, lo que hacía que parecieran enanos.
(Gracias, "Yorch", por la information. Aquí la ilustración)




Silvia dijo
Qué interesante ^,^
Siempre hace gracia y es curioso saber estas cosas.
Lástima que la historia real no tuviera final feliz -_-
26 Agosto 2007 | 01:11 AM