China... sorprendente
Acabo de regresar de China, quizá el viaje más sorprendente que he hecho hasta ahora. Una curiosa mezcla entre ancianidad y tradición brutal y juventud despuntando, arte y artificialidad, detalles, esmero y belleza y desidia y suciedad, lujo asiático y miseria de la más terrible, orden estrictísimo y el más caótico de los caos... Para abrir boca (en el sentido de comienzo y también en el de sorpresa), os muestro algunas fotos. He hecho unas mil doscientas y pico... todo, todo me ha dejado fascinada... Uf! qué cultura tan diferente, qué gentes tan extrañas, tan complicados y, al tiempo, tan básicos, tan antipáticos y luego tan afables... no sé... de entrada, sientes una incomunicación total: las piezas de nuestros puzzles (occidental y oriental) no casan tan fácilmente... supongo que debe ser cuestión de tiempo y yo sólo estuve allí ocho días... aún así, siento esa necesidad como de pararme y asimilar todo lo que he visto. Está claro que viajar no es sólo el hecho en sí, el moverte, el disfrute, sino el poso que te queda y a mí me ha quedado un espeso poso, como de esos tés de jazmín, que tanto hacen, en los que tiran el primer agua porque lo consideran demasiado fuerte y ves que realmente es cierto, que esos posos son muy densos y con demasiada carga y, tal vez, su esencia te llegara a marear.


Caminante dijo
Unas fotos magníficas, Marta.
Y los contastes, es curioso.. supongo que nuestro punto de vista occidental es dificilmente encajable.
Para el Tao los opuestos son la misma cosa, y todo es cíclico.. Unos y otros, tendríamos que intentar aprender lo mejor de cada cultura.
21 Junio 2006 | 09:41 PM