Y era siempre en la noche cuando él se desdoblaba y se me aparecía como un gigante reflejado en aquellas solitarias paredes y entonces yo me sentía tremendamente pequeño y vulnerable y me daba pánico hasta moverme, porque él me seguía pero con un paso mucho más firme que el mío y observaba todos mis gestos y se burlaba de mí, haciendo desaparecer al valiente capitán Nansen y convirtiéndome en un ser deformado y grotesco en medio del Polo Norte... ¿cómo decírselo a mis hombres?



