La Coctelera

[marta mira alrededor]

existe un mundo donde me encuentro en mis ausencias...

4 Abril 2006

RELATO 7: Una de esas pocas tardes

(Otros relatos)

Acababa de poner aquel disco de mi juventud, de los dos o tres que aún conservo, que me trae tantos recuerdos, para poder disfrutar de una de esas pocas tardes en las que sientes que te quieres y te dices que no permitirás que nada perturbe tu disfrute y tu paz. Me había hundido en mi sofá preferido, el más viejo de todos, el de rayas rojas y blancas, ya pardas, al que se le sale continuamente el relleno, y me disponía a seguir devorando la última novela de Portella, que me tenía embebida, porque hay que ver cómo escribe este hombre, yo le conocí, aunque no exactamente, bueno... ésa es otra historia...dejémoslo así.

Pues a lo que iba, que en ese momento fue que le ví entrar por la puerta. Y ya, así, de entrada, le noté algo extraño.

Últimamente ha estado muy serio y pensativo. Claro, la preparación de un proyecto de fin de carrera no es moco de pavo, requiere mucha concentración y esfuerzo durante meses, pero los resultados creo que no han podido ser mejores. Pobre. Aún lo veo, encima del tablero horas y horas, y esa espalda en esa postura tan mala, y él calculando y dibujando, sin tregua. Ya podía sonar el teléfono, tanto el fijo de casa como su móvil, que nada, que sus amigos, que salgas, que no puedo, tío, que me dejéis, que mañana tengo tutoría, que os lo paséis bien, que venga, que hablamos...¡Qué proyecto tan maravilloso! Ese edificio en pleno lago de Garda, en Italia, el Museo Homenaje a lo Abierto, lo había llamado. Hasta el nombre me pareció pura poesía. Si es que este chico es un artista. Lo ha mamado. Desde pequeñín, ya lo decía, que él arquitecto, como su padre. Y a éste se le caía la baba, y juntos estudiaron a Wright, a Mackintosh y a Alvar Aalto. Vieron a Foster y a Le Corbusier y admiraron a Oiza y a Gaudí. Y planos, y bocetos y materiales y estructuras... Y al final, lo logró. Terco como una mula, que como se proponga algo...

Pero ya hacía una semana que había presentado y Fernando, que así se llama y que es mi hijo mayor, había vuelto a salir, y a entrar, y a llegar tarde por las noches y a verse con las chicas que antes de todo esto solían frecuentar mi casa y a hacer lo propio de su edad, de sus veinticuatro años, vamos, a divertirse un poco, que ya estaba bien. Y para mí, este punto final en sus estudios también había supuesto un gran alivio. Ésa es la verdad.

Y fue verle y algo intuí. Entonces no sabía aún lo que era, pero algo había y pronto me iba a enterar. Nuestros ojos se cruzaron, “Mamá, te lo tengo que contar “-me dijeron, sin palabras. Fernando y yo siempre nos hemos entendido así, sin más. Somos iguales. Tan introvertidos, tan nuestros, con esa pasión siempre latente que nos hace ser enigmáticos, como si fuéramos portadores de un secreto inconfesable, como si de un momento a otro pudiéramos estallar y nuestro caparazón, como de un enorme huevo, fuera a resquebrajarse y estuviera a punto de salir un especie de animal que con sus tentáculos fuera a arrasar lo que se le pusiera por delante. Desbordantes y sorprendentes a un tiempo.

-¿Qué? –le dije, con ese tono de voz directo y cortante, que tanto él como yo solemos utilizar para despistar e intimidar al de enfrente, como si de un juego se tratara.

-¿Qué de qué? –me siguió él, con cierta sorna.

-Que lo sueltes.

-Te crees muy lista ¿no?-dijo sonriéndome.

-Soy muy lista.-respondí yo, recalcando cada palabra.

Vino y me abrazó. Ya, cuando eran, su hermano y él, pequeños, me derretía, pero ahora, con su estatura, y sus manos... me abraza y me hundo en su pecho y en su cuello y en sus fuertes brazos, y me inunda una extraña mezcla de sentimientos, entre amor maternal y otro tipo de amor que no sé definir, me siento flotar, me siento amada con ternura, como si los papeles cambiaran y yo fuera una niña y él el encargado de protegerme.

-Ven aquí, listilla –me dijo, mientras me apretaba con fuerza.

-Mi grandullón...-le susurré, mimosa.

Acercó su boca a mi oreja y entonces me lo dijo:

-Mamá, me caso –me soltó de pronto, como una bofetada.

-¿queeeé? –le aparte de mí para mirarle a la cara.

-Que m-e-c-a-s-o –repitió, como si yo fuera sorda y tuviera que leer en sus labios.

-¿Con quién?

-Con una chica.

-¡Hombre, gracias! Ya esperaba que no fuera con un chico.

-Podía ser...-dijo, bromeando.

-Fer, ¡déjate de historias! ¿quién es?

-Se llama Sara, como tú –y me acarició la mejilla.

-¡Vaya! ¡Qué bien! Pues ya me quedo más tranquila... –respondí con ironía.

-Mamá... es preciosa.

-¿y?

-...y es la chica más uhmmm que te puedas imaginar.

-¿uhmmm? ¿Qué significa uhmmm?

- Uhmmm, que es alucinante, mami.

-¿Y la conoces, así y te casas? Tú estás loco... ¿De qué la conoces?

-La conozco desde hace una semana, pero hasta ayer no me había dado cuenta de que la quería...

-Ah, muy bien. ¡Qué de tiempo! ¿Y ella te quiere a ti?

-Eso dice...

-Eso dice -repetí, pensativa- Bueno, bueno, siéntate y cuéntame, que me estás poniendo nerviosa.

-Pero ¡qué cotilla...!

-O sea, Fernando, vienes, me dices que te casas y ya. Tendré derecho a que me informes de algo, digo yo...

-Venga, pregunta, ¿qué quieres saber?

-¡Todo! Quiero saberlo todo. ¿De dónde ha salido? ¿Qué es? ¿Qué hace? ¿Dónde vive? ¿Qué edad tiene? ¿Cómo es? ¿Quiénes son sus padres? ¿Qué son? ¿Qué hacen? Todo. De entrada, ¿Qué es eso de que os casáis? ¿Cuándo? ¿Ya? ¿No estará embarazada?

-No, mamá, no está embarazada... Y sí, nos casamos ya. En mayo.

-Pero, hijo mío, si estamos en marzo...

-¿Y qué, mamá? ¿Necesitamos diez meses para que un cura nos ponga dos anillos? Media hora, mamá. Media hora y ya.

-Joder, Fer, si es que me haces hasta hablar mal, hijo. No es tan normal el tema ¿o sí? ¿o soy yo que estoy boba y ya no me entero de nada?

-Mamí, a ver...¿sabes lo que significa la palabra pasión?

Buena pregunta. Ahí me había pillado pero bien. Pasión... Pasión...si creo recordar...

-Pues claro que sé lo que significa la palabra pasión, qué te crees ¿que soy de otro planeta? No me trates como si fuera idiota, hijo. –contesté, esta vez ya un poco irritada.

En ese momento reparé de nuevo en la música que seguía sonando en la habitación, ésa de aquel disco de Nelson que tanto me hacía recordar...

Pasión... –pensé- La verdad es que pasión pasión creo que solo la he sentido una vez en toda mi vida, con... No, me dije, prefiero no recordarlo. Fue demasiado doloroso para mí.

-Mamá, todo ha sido tan rápido. Es como si nos conociéramos desde hacía muchos años y los dos estuviéramos predestinados. Cuando nos presentaron -es amiga de Ana, la hermana de Jaime- la miré y noté un escalofrío. No sentí que la conocía en ese momento, sentí como si más bien la recordara, como si la conociera de antes. Una cosa rara, mamá, muy rara...Pero de primeras no me cayó muy bien, pensé que era la típica niña de papá, guapa, eso sí, pero altiva y engreída.

Mientras Fernando me hablaba, una amalgama de sentimientos y recuerdos inundaron mi mente. Hace años yo había sentido algo muy parecido cuando le conocí. Cuando conocí a Fran. Era invierno y esa noche celebrábamos el cumpleaños de una compañera de trabajo. Fuimos todos, con nuestras respectivas parejas. Estábamos en una discoteca y había mucha gente y ahí dentro hacía calor. Ese día me lo presentaron, era el novio de una chica de la oficina, y yo le dí dos besos y él sudaba tanto que me dejó la cara mojada y eso me repugnó. Y entonces él se rió y yo pensé que era un cerdo y un maleducado. No le volví a ver hasta pasado un año. Un viaje a La Rioja de todos los del trabajo, todos juntos, otra vez. Y fuimos a una fiesta y ahí estaba él, a mi lado y yo haciendo esfuerzos por alejarme lo más posible, pero... luego... empezamos a hablar, sólo hablar. Yo no tenía nada mejor que hacer. Mi novio estaba por ahí, con unos, con otros. Y... esa noche... ¿qué paso, Dios? Todo fue tan rápido...hablando...Me enamoré perdidamente. Me enamoré de Fran. Pasé del negro al blanco en un instante. Todo tan rápido...

-Mamá, ¿me estás escuchando? No te entiendo. Primero me dices que te lo cuente todo y cuando te lo cuento, te metes en tu mundo y ni caso.

-Sí... perdona Ferdi...¿qué decías?

-¿Dónde te has quedado?

-En... “engreida”

-Coño, mamá, has desconectado hace siglos... Pues que Sara pinta, que es pintora. Pinta y escribe. Es una artista. ¡Y es genial!

-¿Dónde vive? –me intenté centrar.

-Aquí, en Madrid, con sus abuelos.

-¿No tiene padres?

-Tiene padre. Su madre murió de no sé qué hace un año.

-Vaya, pobre, lo siento –dije en un comentario bastante estúpido por mi parte.

...Estúpido, eso es lo que fuiste, Fran. Un estúpido. Nos enamoramos perdidamente. Yo de ti y tú de mí. Lo sabes. Entonces yo te ofrecí todo. Hubiera dejado a mi novio, hubiera dejado mi trabajo, y a mi familia y mi vida... y te hubiera seguido. Te quería. ¡Cuántas noches soñé que te tenía a mi lado! ¡Cuántas noches soñé que me abrazabas y me besabas y hacíamos el amor! Cuántas. No pasaba un día sin que tú estuvieras en mis pensamientos. Todo lo que hacía, todo, lo hacía como si tú me estuvieras viendo. Y tú tan lejos, tan inalcanzable. Me querías. Me lo dijiste. Cuando nos veíamos, siempre rodeados de gente, era como si algo intangible corriera entre tú y yo. Algo eléctrico. Pero fuiste un cobarde. Tuviste miedo de defraudar a los demás y, por ello, me defraudaste a mí. Y te casaste con ella. Asistí a tu boda sólo para decirme a mí misma que el sueño había terminado, que no podía ser. Me intenté hacer amiga de tu novia, para poder olvidarme de ti. Jamás le hubiera “robado” el novio a una amiga. Jamás. Y cuando ibas por la nave central de la iglesia, ya casado, me miraste y yo dejé la mirada clavada en tus ojos hasta verte desaparecer. El adiós, Fran. Nadie sabía nuestro secreto. Recuerdo lo que me decías cuando bailamos juntos en alguna ocasión.

-Sara, que no pase el aire entre nosotros –decías. Y no pasaba. Y jugábamos con fuego...

-¿Mamá?, mamá... desde luego, la noticia te ha impactado... Tampoco es para tanto...

Pero tú te fuiste. Fran. Recuerdo nuestra canción, “Tu noche y la mía”, ¿te acuerdas?, decía... “no hay más ley que la verdad y la dicta el corazón”. ¡Qué mentira, mi amor! ¡Qué mentira! Y cuanto más te odiaba, más te quería. Mierda, Fran. No nos diste una oportunidad. Y han pasado veintitantos años. Y aún no te he olvidado. Porque te sigo queriendo.

Ahí, reparé de nuevo en mi hijo. Una palabra me despertó.

-...Bilbao.

-¿Bilbao? ¿Qué pasa en Bilbao?–grité, como poseída.

-Mamá, ¿qué te pasa? tranquilízate, simplemente que Sara dice que vayamos a Bilbao.

Un resorte había saltado dentro de mí. Fran vivía en esa ciudad. Cuando se fue de mi lado, se fue a Bilbao. Su familia tenía allí tierras y él se encargaba de administrarlas.

-Cómo...-dije inmersa en mis pensamientos.

-Bilbao, querida, ¿sabes? Una ciudad, al norte, cerca de Vitoria–dijo con tono de “verás, a ver cómo te lo explico, que tú eres un poco corta”.

-¡Sé perfectamente dónde está Bilbao! y ¿qué es lo que pasa ahora allí? –contesté al borde de un ataque de nervios.

-Uf, hoy no te enteras... Te lo he explicado, que tiene familia...-me dijo Fernando, en un derroche de paciencia.

-¿Qué familia?

-Su padre, mamá, su padre vive en Bilbao. Tiene una finca y vacas y...

Dios, Dios. Dime que no...

-...y Sara quiere que vayamos a conocerle. A pasar un fin de semana. Su padre, por lo visto, es muy simpático y nos recibiría muy bien.

No, no es posible. Me estoy volviendo loca. Fran no es la única persona que vive en Bilbao. Sara, deja de pensar cosas absurdas y haz caso a tu hijo. Ya está bien de tonterías.

-¿Qué es su padre? ¿Cómo se llama?

-Caray, no lo sé, mamá. No le he hecho la ficha completa. Y además, ¿a ti que te importa? Me gustaría a mí saber...

-Tienes razón, cariño...

Poco a poco me fui calmando. Mi lado más sensato me decía que ya estaba bien. Anda que no hay gente en el mundo y en cada ciudad, por muy pequeña que ésta sea. Cientos de miles de personas. Me había comportado como una histérica, quizá ayudada por esa música tan romántica, pero... no. Era absurdo pensar en ello. Y además Fran nunca hubiera llamado a su hija como yo, Sara. Hubiera sido descarado. Su mujer, Carmen, creo que siempre sospechó algo, como mi novio, aunque nunca lo dijeran.

-Mamá, entonces ¿qué te parece? –me preguntó Fernando, buscando mi aprobación.

-Bien, hijo, demasiado rápido, pero si tú vas a ser feliz, adelante –le contesté

-Mamá, te quiero...

-Yo también a ti, tesoro...

Mi música, la música de Nelson, seguía sonando y ahora, en nuestro silencio, llenaba por completo la estancia. El tema más bonito de todos. Without you –Sín ti-, muy apropiado.

Entonces, Fer se levantó de golpe y exclamó:

-Baila conmigo, madre. Soy tan feliz...

Me agarró por la cintura y me dijo, cambiando el tono de voz y simulando ser un galán de película, de ésos irresistibles:

-Ven, preciosa, que no pase el aire entre nosotros...

Esas palabras me dejaron helada.

En ese momento, todo empezó a girar bruscamente en mi cabeza, y un horrible pensamiento ensombreció de profundo negro mi mente. Y recordé aquella noche. La noche anterior a la boda, Carmen estaba demasiado cansada y se fue, mi novio no había podido acudir por trabajo, y, después de dar esquinazo a los demás, Fran y yo desaparecimos juntos. Y volvimos a jugar con fuego... Y esta vez nos quemamos... Fue la primera y última vez que lo hicimos. Esa noche Fran me hizo dos regalos... acariciarme el alma y.... Al mes siguiente me casé yo. Ocho meses más tarde, nacía mi hijo Fernando.

-Fernando...-dije, con un pánico que ahora ahogaba mis palabras.

-¿mmmm? -contestó él, ensimismado en su alegría

-¿De dónde has sacado esa frase? –le pregunté sin saber si quería oír o no la respuesta.

-¿Qué frase?

-La del aire...

-¡Ah! Sara...ayer...me lo dijo, creo que se lo decía su padre…

Su padre...y, muy probablemente, el tuyo… - pensé antes de desvanecerme.

MARTA SOTILLOS

servido por martamiraalrededor sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Los comentarios están cerrados


Sobre mí


free web counter
web counter

Enter your email address:

Delivered by FeedBurner


www.flickr.com
Elementos de Marta mira alrededor... Ir a la galería de Marta mira alrededor...





 Search: 
 for    


Inches to Millimeters conversions
Enter Inches
Value in Millimeters


Page Graphics

Categorías

Amigos

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera