La Coctelera

Categoría: etimologias

21 Agosto 2010

"mermelada" viene de "Marie est malade"?

Me interesa mucho la etimología. Es algo fascinante!!

El otro día, en un libro, decían esto. Que "mermelada" viene del inglés "marmalade" y, a su vez, ésta del francés "Marie est malade" (María está enferma), por la relación de las frutas hervidas como alimento de los que están enfermos.

Si fuera lo de "Marie" sería curioso, ya que en cocina también se usa lo del "baño María".

En inglés todas las mermeladas son "jam" excepto la auténtica de naranjas españolas -que tanto les gusta- que es "marmalade".

He investigado algo y me he encontrado con un artículo que me ha gustado, de un cocinero asturiano. Él -ni menta el tema de Marie- y dice:

"Una gran parte de los productos que hoy día adornan las mesas de lujo tienen su origen simplemente en una manera primitiva de conservar aquellas materias primas que, a falta de neveras, se echaban a perder en pocos días si no se trataban con aditivos conservantes, bien fuera sal (jamón serrano, caviar, mojama), humo (salmones, truchas, anguilas, lampreas, quesos, embutidos), pimentón (chorizos, morcones, lomos), etcétera.

Y por supuesto el azúcar.

Antaño las frutas se conservaban en miel (el azúcar de caña se empezó a consumir en España en el siglo VIIIº, traida por los árabes que aprendieron la técnica al invadir Persia que a su vez la cogió de los azucareros de Bengala), lo cual era un lujo desorbitado ya que esta era escasa y tan solicitada que solo podían acceder a ella los cortesanos (imagínense si hoy no tuviesemos azúcar blanca ni sacarina, lo que costaría la miel).

Con los siropes y melazas obtenidos de la caña, la conservación de las frutas, y su consiguiente consumo, se popularizó bastante mas, pero aún así fue objeto de deseo reservado a las altas clases hasta que en el siglo XVI se creasen las grandes plantaciones e ingenios en las colonias caribeñas.

Y esto es un decir porque realmente hasta finales del XIX en que el invento napoleónico del azúcar blanca (de remolacha) no empezó a dar resultados industriales, el producto de la caña siempre fue muy caro.

Respecto al origen de la palabra mermelada hay controversias sobre las que hasta ahora nadie se ha puesto de acuerdo.

El D.R.A.E., como suele ser habitual en la Real Academia, pasa olímpicamente de la gastronomía y se lava las manos diciendo que procede del latín melimelum, membrillo, y que por tanto es esta fruta, u otra, conservada en miel o azúcar.

Vale.

En realidad esta etimología procede, como dice Apicius en su de re coquinaria, de que en Roma los membrillos se cubrían de miel y defritum para su larga conservación y de ahí surgía un dulce para acompañar otros productos como carne o queso.

También se dice que fueron los ingleses quienes popularizaron este vocablo para definir ese dulce de naranjas amargas que tanto les gusta, por lo que algunos paises solo se usa para esta confitura en concreto.

Sin embargo en el libro «Delicias de la mesa» (Fudalat al-khiwan), escrito en 1238 por el murciano Ibn Razin Tujibi, el mas antiguo tratado de cocina español conocido aunque se suela atribuir este honor a Ruperto de Nola, cuando habla de mermelada se refiere a unas obleas que se desmenuzan sobre la miel o el sirope para preparar diferentes postres.

En fin, un lío que solo nos lleva a aconsejar que sería mejor decir confitura, palabra con la que no hay dudas.

Y todo este rollo era simplemente para llegar a la conclusión de lo absurdo, ridículo, y sinsentido, que resulta el hecho de que en estos momentos un tarro de la mejor mermelada española, con un 57% de fruta natural, por el simple hecho de que solo cueste treinta o cuarenta duros, ya nos parece un producto basura, como las sardinas de lata (otro gran logro de nuestra civilización).

No es que un servidor de ustedes piense poner una fábrica de confituras en Asturias, ni tampoco se trata de ninguna cruzada para aumentar su consumo, simplemente es una reflexión que me hice al ver los precios de estos tarritos tan monos en un lineal en el super, y así se la he contado."

 

 

servido por martamiraalrededor 2 comentarios compártelo

14 Enero 2010

sangre azul

¿Sabéis por qué se dice lo de "sangre azul"?

Antes, como ahora, la gente del campo estaba curtida y sus pieles eran más oscuras. En cambio, la gente de la alta sociedad no salía casi nunca de sus casas, no les daba el sol ni el aire y, tanto por eso, como por moda, estaban pálidos como la pared. Entonces, se les notaban muchísimo las venas -azules-. De ahí deriva esa expresión. Curioso ¿verdad?

servido por martamiraalrededor 4 comentarios compártelo

23 Diciembre 2008

origen de los nombres de los días de la semana


"Marte y Venus sorprendidos por Apolo" de Hendrick de Clerck.


Sunday

- Latin = Dies Solis ("Sun's Day", 'Sole' was the Roman sun-god)
- Also Latin = Dominica ("The Day of God")
- Italien = Domenica ("The Day of God", latin origin)
- French = Dimanche ("The Day of God", latin origin)
- Spanish = Domingo ("The Day of God", latin origin)
- Portuguese = Domingo ("The Day of God", latin origin)

- Greek = Hemera Heliou ("Helios' Day", Helios was the greek god of the sun)

- Skandinavian = The skandinavian name for Sunday got its name from their sun-goddess Sol)
- Icelandic = Sunnudagur ("Sunna's Day")
- Swedish =Söndag
- Danish = Søndag
- Norwegian = Søndag
- Dutch = Zondag (skandinavian origin)
- German = Sonntag ("Sunna's Day", Sunna = germanic sun-goddess)
-
English = "Sunday" gets its name from the Anglo-Saxon sun-goddess Sunne (german: Sunna, skandinavian: Sol)

- Japanese = Nichi Yo Bi ("Sun Day")

Monday

- Latin = Dies Lunis ("Moon's Day", Luna was the name of their moon-goddess)
- Italien = Lunedi ("Moon's Day", latin origin)
- French = Lundi ("Moon's Day", latin origin)
- Spanish = Lunes ("Moon's Day", latin origin)
- Portuguese = Segunda-Feira ("Second Day")

- Greek = Hemera Selenes ("Selene's Day", Selene was the greek goddess of the moon)

- Skandinavian = the origin of the skandinavian "Manudagur" is Mano, the god of the moon)
- Icelandic = Manudagur ("Mano's Day", Mano or Mani was the skandinavian moon-god)
- Swedish = Måndag
- Danish = Mandag
- Norwegian = Mandag
- Dutch = Maandag ("Moon's Day", skandinavian origin)
- German = Montag ("Moon's Day", from the Anglo-Saxon moon-god Mano or the skandinavian god Mani)
-
English = Monday ("Moon's Day", from the Anglo-Saxon moon-god Mano or the skandinavian god Mani)

- Japanese = Getsu Yo Bi ("Moon Day")

Tuesday

- Latin = Dies Martis ("Mars' Day", the Romans named this day after Marte, their god of war. Marte = Mars)
- Italien = Martedi ("Mars' Day", latin origin)
- French = Mardí ("Mars' Day", latin origin)
- Spanish = Martes ("Mars' Day", latin origin)
- Portuguese = Terça-Feira ("Third Day")

- Greek = Hemera Areos ("Ares' Day", Ares was the greek god of war)

- Skandinavian = the skandinavian name got its name from the war-god Tyr.
- Swedish = Tisdag ("Tyr' Day", skandinavian origin)
- Danish = Tirsdag ("Tyr's Day, skandinavian origin)
-
Norwegian = Tirsdag
- Icelandic = Thridjudagur ("Third Day", in Skandinavia Tuesday is the third day of the week)
- Dutch = Dinsdag ("Assembly Day")
- German = Dienstag ("Assembly Day", the original name wasn't 'Dienstag' but Ziostag, Zio = Tyr)
- English = Tuesday comes from "Tiwazdaeg" (Tiwaz was the rune dedicated to Tyr, the skandinavian god of war)

- Japanese = Ka Yo Bi ("Fire Day")

Wednesday

- Latin = Dies Mercurii ("Mercury's Day", was named after their god Mercury)
- Italien = Mercoledi ("Mercury's Day", latin origin)
- French = Mercredí ("Mercury's Day, latin origin)
- Spanish = Miércoles ("Mercury's Day, latin origin)
- Portuguese = Quarta-Feira ("Fourth Day")

- Greek = Hemera Hermu ("Hermes' Day", Hermes was the greek messanger of the gods)

- Skandinavian = Wódnesdæg, the Skandinavian name for this day comes from Wodan (Odin).
- Icelandic = Midvikudagur ("Middle of the Week", the original name for this day was 'Wódnesdæg" = Wodan's Day)
- Swedish = Onsdag
- Danish = Onsdag
- Norwegian = Onsdag (maybe "Odin's Day")
- Dutch = Woensdag (has his origin propably in "Wodan's Day")
- German = Mittwoch ("Middle of the week", the original germanic name of wednesday was "Wodansdag". Wodan = Odin)
- English = Wednesday (Wednesday was named Wodan to honor him. Wodan = Odin)

- Japanese = Sui Yo Bi ("Water Day")

Thursday

- Latin = Dies Jovis ("Jupiter's Day" was named after the Roman chief-god Jupiter)
- Italien = Giovedi ("Jupiter's Day", latin origin)
- French = Jeudí ("Jupiter's Day", latin origin)
- Spanish = Jueves ("Jupiter's Day", latin origin)
- Portuguese = Quinta-Feira ("Fifth Day")

- Greek = Hemera Dios ("Day of the god", maybe dedicated to their highest god, Zeus)

- Skandinavian = Torsdag (was named after the skandinavian thunder-god Thor)
- Icelandic = Fimmtudagur ("Fifth Day", in Skandinavia Thursday is the fifth day of the week)
- Swedish = Torsdag ("Thor's Day", skandinavian origin )
- Danish = Torsdag ("Thor's Day", skandinavian origin)
-
Norwegian = Torsdag
- Dutch = Donderdag ("Donar's Day", Donar = germanic thunder-god)
- German = Donnerstag ("Donar's Day", Donar was the germanic god of thunder)
- English = Thursday (Thursday was named the nordic god Thor or maybe after the Thurs, giants)

- Japanese = Moku Yo Bi ("Wood Day")

Friday

- Latin = Dies Veneris ("Venus' Day", this day was honored to the Roman love-goddess, 'Venus')
-
Italien = Venerdi ("Venus' Day", latin origin)
- French = Vendredí ("Venus' Day", latin origin)
- Spanish = Viernes ("Venus' Day", latin origin)
- Portuguese = Sexta-Feira ("Sixth Day")

- Greek = Hemera Aphrodites ("Aphrodite's Day", Aphrodite was the greek goddess of love)

- Skandinavian = the skandinavian name for "Friday" was named after the chief-god's wife, Frigg or after the love-goddess Freyja, who was often confused with Frigg.
- Icelandic = Föstudagur ("Care-Day", the original name, "" was named after the norse goddess Frigg or Freyja)
- Swedish = Fredag
- Danish = Fredag
- Norwegian = Fredag
- Dutch = Vrijdag (propably "Freyjas Day")
- German = Freitag (in old high german, 'Friday' was called 'Frigedag', it was named after the goddess Frigg, but 'Freitag' could also come from the name of the goddess Freyja)
- English = Friday (Friday was propably named after the skandinavian love-goddess Freyja, but could also be a modification of Frigg)

- Japanese = Kin Yo Bi ("Gold/Metal Day")

Saturday

- Latin = Dies Saturni ("Saturn's Day" was named after the Roman god Saturn, father of the roman chief-god Jupiter)
- Italien = Sabato (propably named after the roman god Saturn or maybe its name comes from the "sabbath")
- French = Samedi (maybe this name has its origin in the name of the roman god Saturn)
- Spanish = Sábádo (maybe this name has its origin in the name of the roman god Saturn)
- Portuguese = Sábado (maybe this name has its origin in the name of the roman god Saturn)

- Greek = Hemera Kronu ("Cronus' Day", Cronus was a titan, the father of Zeus)

- Skandinavian = The skandinavian name of "Saturday" has its name from the Germanic god Sataere (an agriculture-deity, maybe Njord or Loki?). Now the scandinavians use the name Laugardargur ("Washing Day") for Saturday .
- Icelandic = Laugardargur ("Washing Day")
- Swedish = Lördag ("Washing Day")
- Danish = Lørdag ("Washing Day")
- Norwegian = Lørdag ("Washing Day")
- Dutch = Zaterdag (got its name from the anglo-saxon: sater daeg = "Day of Sataere", see above. Or from the latin 'Dies Saturni')
- German = Samstag (got its name from the anglo-saxon: sater daeg = "Day of Sataere", see above. Or from the latin 'Dies Saturni')
- English = Saturday (got its name from the anglo-saxon: sater daeg = "Day of Sataere", see above. Or from the latin 'Dies Saturni')

- Japanese = Do Yo Bi ("Earth Day")

(fuente)

servido por martamiraalrededor 7 comentarios compártelo

11 Diciembre 2008

sandwich

¿De dónde viene la palabra sandwich?

El sándwich (del inglés sandwich), sánguche , emparedado o buchesán es una comida, a modo de tentempié o aperitivo, que suele consistir en un trozo de pan abierto en dos mitades (o dos rebanadas de pan), entre las cuales se coloca una o más capas de alimentos tales como carne, queso, verduras u otros, a veces con condimentos, salsas u otros acompañantes.

El sándwich recibe su nombre de John Montagu IV, conde de Sandwich (1718-1792), un aristócrata del siglo XVIII, aunque es muy poco probable que fuera inventado por él. Se dice de éste que le gustaba comer de esta forma porque así podía apostar sin ensuciarse los dedos. Pese al propósito original del conde de Sandwich de comer con una sola mano, hoy en día ciertos tipos de sándwich se deben comer con cubiertos o con ambas manos. En algunos países es norma usar siempre cubiertos para comerlos.

En Aquisgrán se cuenta la historia de que el sándwich se inventó allí: participaba el Conde de Sándwich en las negociaciones de la Paz de Aquisgrán, en la delegación que representaba a la Emperatriz María Teresa. Pero su pasión por las cartas le llevaba a descuidar las comidas, lo que llegó a preocupar a sus criados, quienes empezaron a prepararle un alimento que pudiera comer sin dejar de jugar a las cartas. Sea o no cierto, en el Ayuntamiento de aquella ciudad alemana cuelga un retrato del Conde de Sandwich.

Dos siglos después, el undécimo conde, John Montagu, descendiente del IV conde de Sándwich, vio en el nombre de sándwich y en el legado de su antepasado la oportunidad de sacarle provecho y fue así que en el año 2000 abrió una empresa en Londres, con el nombre de The Earl of Sandwich, que espera convertir en cadena internacional. (me encanta cómo se explican las cosas en Wikipedia!!)

Woody Allen -en su genial línea- hace una parodia curiosa aquí:

"Sí, ¿pero puede hacer esto la máquina a vapor?"

Estaba hojeando una revista mientras esperaba a que Joseph K., mi basset, terminara su acostumbrada consulta de cincuenta minutos de todos los martes con un psicoterapeuta de Park Avenue (un veterinario junguiano que, por cincuenta dólares la sesión, se empeña en convencerle de que los mofletes no son una desventaja social), cuando, por casualidad, di con una frase a pie de página que atrajo mi atención tanto como la notificación de un cheque sin fondos. Sin embargo, no se trataba más que de uno de esos artículos en rúbricas pseudoculturales tipo «Conozca usted la vida de...» o «¡A que no lo sabe!», pero su evidencia me sacudió con la fuerza de las primeras notas de la Novena de Beethoven. «El sandwich», decía, «fue inventado por el conde de Sandwich.» Estupefacto por la noticia, volví a leerla y me estremecí con un temblor involuntario. Mis ideas se arremolinaron mientras evocaba los sueños, las esperanzas y los inmensos obstáculos que debieron acompañar el invento del primer sandwich. Se me humedecieron los ojos cuando miré por la ventana las centelleantes torres de la ciudad y experimenté una sensación de eternidad, maravillado por el lugar inextirpable del hombre en el universo. ¡El hombre, el inventor! Los cuadernos de anotaciones de Da Vinci se cernieron sobre mí -valientes hipótesis para las más elevadas aspiraciones de la raza humana. Pensé en Aristóteles, Dante, Shakespeare. El primer folio de sus obras. Newton. El Messiah de Haendel. Monet. El impresionismo. Edison. El cubismo. Stravinsky. E = mc2...
Me concentré con firmeza en la imagen mental del primer sandwich, conservado en una vitrina del Museo Británico y dediqué los tres meses siguientes a la elaboración de una breve biografía de su gran inventor, el conde de Sandwich. Aunque mis conoci¬mientos de historia no son muy brillantes y aunque mi capacidad para novelar los hechos supera con mucho la del común de los aficionados al ácido, espero haber captado al menos la esencia de este genio ignorado y deseo que estas notas sueltas induzcan a algún verdadero historiador a trabajar sobre él a partir de estos datos.
1718: nace el conde de Sandwich en una familia de aristócratas. El padre está encantado por haber sido nombrado jefe herrador de su majestad el rey, posición de la que disfruta durante bastantes años hasta que descubre que no es más que un herrero y renuncia, amargado. La madre es una simple hausfrau de extracción germá¬nica cuyo sencillo menú consiste esencialmente en manteca de cerdo y avenate, aunque a veces demuestra cierta imaginación culinaria al confeccionar un postre de natas, huevos, vino y azúcar.
1725-1735: asiste a la escuela, donde aprende el latín y a montar a caballo. En la escuela toma contacto por primera vez con los embutidos y muestra especial interés por los cortes muy finos de roast-beef y de jamón. Para cuando se gradúa, esto se ha convertido ya en una obsesión y, aunque su tesis sobre «El análisis y los fenómenos concomitantes de la merienda de la tarde» llama la atención de los profesores, sus compañeros de estudio le consideran estrambótico.
1736: ingresa en la Universidad de Cambridge, a instancias de sus padres, para seguir estudios de retórica y metafísica, pero muestra poco entusiasmo por los mismos. En constante rebelión contra todo lo académico, es acusado de robar pan y de llevar a cabo experimentos antinaturales con ese material. Las acusaciones de herejía determinan su expulsión.
1738: desheredado, se refugia en los países escandinavos donde, durante tres años, estudia intensivamente el queso. Fascinado por la gran variedad de sardinas que encuentra, anota en su cuaderno: «Estoy convencido de que existe una realidad permanente, más allá de lo que aún ha podido lograr el hombre, en la yuxtaposición de los alimentos. Simplifica, simplifica». A su regreso a Inglaterra, conoce a Nell Smallbore, hija de un verdulero, y contrae matri¬monio. Ella le enseñará todos sus conocimientos sobre la le¬chuga.
1741: reside en el campo con una modesta herencia y trabaja día y noche apretando con frecuencia el cinturón para ahorrar y comprar comida. Su primera obra terminada (una rebanada de pan, otra rebanada de pan encima de la primera y un trozo de pavo encima de las dos rebanadas) fracasa miserablemente. Desilusionado hasta la amargura, regresa a su estudio y vuelve a empezar todo de nuevo.
1745: después de cuatro años de frenética labor, está convencido de haber alcanzado la antesala del éxito. Expone ante sus colegas dos trozos de pavo con una rebanada de pan en medio. Todos rechazan su obra salvo David Hume, quien presiente la inminencia de algo grandioso y le alienta a seguir. Enardecido por la amistad del filósofo, vuelve a su trabajo con renovado vigor.
1747: en la miseria, no puede darse el lujo de trabajar con roast-beef o pavo y se dedica al jamón que es más barato.
1750: en primavera, expone tres trozos consecutivos de jamón uno encima de otro, y hace una demostración que sólo despierta cierto interés en círculos intelectuales y que pasa desapercibida para el gran público. Tres rebanadas de pan apiladas aumentan su reputación y, aunque todavía no se evidencia un estilo maduro Voltaire muestra su interés por conocerle.
1751: viajes a Francia donde el filósofo-dramaturgo acaba de lograr interesantes resultados con pan y mahonesa. Los dos hombres traban amistad y se inicia una larga correspondencia que termina repentinamente cuando a Voltaire se le acaban los sellos.
1758: su creciente aceptación entre los manipuladores de 1a opinión pública hace que la reina le encargue «algo especial» con motivo de un almuerzo con el embajador de España. Trabaja día y noche experimentando con cientos de posibilidades y, por fin a las 16 horas 17 minutos del 27 de abril de 1758, crea la obra que consiste en varias tajadas de jamón cubiertas, por encima y por debajo, por dos rebanadas de pan de centeno. En un golpe de inspiración, adorna la obra con mostaza. Es un éxito inmediato y queda encargado para el resto del año de los almuerzos de sábado.
1760: cosecha un éxito tras otro creando «sandwiches», como se los denomina en su honor, con roast-beef, pollo, lengua y casi cualquier fiambre concebible. No satisfecho con repetir fórmula ya tratadas, busca nuevas ideas y elabora el sandwich-combinado por el cual recibe la Orden de la Jarretera.
1769: en su residencia de campo, recibe la visita de los hombres más ilustres del siglo: Haydn, Kant, Rousseau y Ben Franklin se detienen en su casa, algunos disfrutando de sus admirables crea¬ciones, otros con pedidos para llevar.
1788: aunque físicamente cansado, todavía investiga nuevas formas y escribe en su diario: «Trabajo hasta altas horas de la noche y tuesto todo lo que encuentro en un esfuerzo por mantener el calor». A fines de ese mismo año, su sandwich abierto de roast-beef caliente provoca un escándalo por su franqueza.
1783: para celebrar su sexagésimo quinto cumpleaños, inventa la hamburguesa y hace giras personales por las grandes capitales del mundo preparando hamburguesas en salas de concierto ante numerosas y agradecidas audiencias. En Alemania, Goethe sugiere servirlas con panecillos, una idea que deleita al conde quien, más tarde, dice del autor de Fausto: «Este Goethe es un gran tipo». Estas palabras deleitan a Goethe, aunque al año siguiente los dos hombres rompen su relación por una desavenencia en torno a los conceptos de poco hecho, a punto y muy hecho.
1790: en una exposición retrospectiva de su obra, celebrada en Londres, sufre un repentino ataque de dolores en el pecho, y se le vaticina una muerte inminente, pero se recupera lo suficiente como para supervisar la construcción de un monumento al sand¬wich de barra promovido por un grupo de talentosos seguidores. Su inauguración en Italia produce serios disturbios y allí permanece incomprendido salvo para unos pocos críticos.
1792: cae víctima de un genu varum que no puede tratar a tiempo y fallece mientras duerme. Es enterrado en Westminster Abbey, y miles de personas presencian sus funerales. En esa ocasión, el gran poeta alemán Hölderlin resume sus logros con una ma¬nifiesta reverencia: «Liberó a la humanidad del almuerzo caliente. Todos estamos en deuda con él».

servido por martamiraalrededor sin comentarios compártelo